Declaración de la Red Antifascista del Campus (CAN) sobre la libertad de expresión y los campus universitarios

Traducido por Hexentanzplatz

La Red Antifascista del Campus (CAN) fue formada el año pasado para oponerse al fascismo y para reconocer la actividad de reclutamiento e intimidación violenta por parte de los grupos fascistas en los campus de las universidades a lo largo de los Estados Unidos. Desde noviembre de 2016, más de 200 episodios de actividades de supremacistas blancos, nazis y neo nazis han ocurrido en los campus de universidades usamericanas.

Tal como ha sido ampliamente observado, una completamente falsa noción de “libertad de expresión” les ha dado un santuario de protección para que mucha de la movilización fascista crezca y supure. Por ejemplo, en abril pasado en Berkeley miembros de grupos nazis y neonazis como Identity Europa (una organización de supremacismo blanco) atacó a activistas en un rally de “Libertad de Expresión”. El pro fascista Richard Spencer ha demandado repetidamente a universidades que han tratado de bloquearlo de hablar en sus campus invocando su derecho de “libertad de expresión”.

La Red Antifascista del Campus (CAN) comprende que la libertad de expresión es una importante herramienta para el desacuerdo político y una que debe ser protegida cuando es empleada sin la amenaza de producir serios daños físicos o mentales a otros.

Sin embargo, el fascismo no es meramente un acto de expresión de un grupo de ideas: un programa social orientado a minar la democracia, a asesinar a sus oponentes, y establecer un estado racista, sexista, homófobo, antisemita, transfóbico, contra las discapacidades, nacionalista y autoritario. Como tal, CAN argumenta que el fascismo NO debe ser protegido como libertad de expresión porque la expresión y apoyo a tal programa es siempre una expresión de la violencia. El agosto pasado en Charlottesville, vimos precisamente el corolario de la acción y el discurso fascistas: la noche posterior a la que Richard Spencer lideró a neonazis con antorchas marchando por el campus de la Universidad de Virginia cantando slogans racistas como “Los judíos no nos reemplazarán” y “Sangre y Tierra”, Heather Heyer fue asesinada cuando un joven neonazi cargó su auto contra ella. La expresión fascista siempre precede y predice la violencia endémica de su programa social.

Por lo tanto el discurso fascista en los campus mina más la libertad de expresión de lo que la enriquece. Al quebrantar violentamente las condiciones de todos a hablar libremente, especialmente a aquellos individuos y grupos que ya están marginados, el discurso fascista intenta esconder su programa bajo una deplorable “libertad de expresión” con el fin de destruir la libertad de expresión de otros. Milo Yiannapolous, por ejemplo, muestra en sus discursos el número telefónico del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. y alienta a la gente a identificar a estudiantes indocumentados para que puedan ser detenidos o deportados. Él ridiculiza públicamente a la gente transgénero, alentando su aislamiento social. Los compromisos de Milo y otros destacados oradores de la llamado “alta derecha” buscan eliminar la capacidad de las comunidades universitarias para garantizar las condiciones en que todos puedan hablar libremente, así como las vidas y los medios de vida de las personas que ellos rechazan o que son blanco del pensamiento e ideas fascistas.

Por todo ello, CAN se opone a proporcionar plataformas para oradores fascistas en los campus universitarios. Nos oponemos a que nuestras comunidades sean utilizadas como oportunidades para que los fascistas realicen campañas de terror y acallen la disidencia. Como instituciones de educación superior, nuestras comunidades desarrollan culturas de investigación rigurosa e inclusión democrática, por lo que en principio no debería haber ningún requisito que asegure la bienvenida a quienes utilicen esa apertura como plataforma para sus exclusiones violentas.

Nuestra posición está respaldada por un precedente legal. Como ha señalado el erudito legal Dan Siegel, la Corte Suprema dictaminó en 1969 que “no existe el derecho a la libertad de expresión para abogar por la violencia cuando existe la posibilidad de que la violencia realmente ocurra”, Dan confirmó que, si bien no se puede prohibir la “mera defensa”, no está protegida la “incitación a una acción ilegal inminente” (Brandenburg v. Ohio)”.

Ya hay evidencia abundante y directa de que los fascistas intentan usar la “libertad de expresión” no para conversar y debatir, sino para acosar, intimidar, provocar y reclutar miembros para su programa social reaccionario. En una pieza que apareció en The Nation, explicamos cómo los administradores del campus no dejan entrar “nuevas ideas”, sino que abren sus puertas a los agitadores fascistas que pretenden dañar a sus oponentes mediante la publicación de información privada, intimidación, acoso en línea y acecho. CAN busca salvaguardar y garantizar los derechos de los manifestantes estudiantiles antifascistas cuyas cuentas en línea son pirateadas, o que son videograbados en clase o en protestas en el campus tan sólo para encontrar esos videos altamente editados y publicados en línea por grupos de extrema derecha como Turning Point USA con el propósito de avivar la ira, el acoso y las amenazas violentas. Los defensores de la “libertad de expresión” fascista están tratando de derribar a aquellos que tienen el coraje de protestar en contra de su programa social de violencia. El vacío de la confianza de los fascistas en la “libertad de expresión” es evidente en sus intentos de silenciar la disidencia y evitar que CAN y aquellos con una buena voluntad similar protejan nuestras comunidades contra sus ataques.

Arthur Rosenberg, en 1934, señaló que el elemento clave en el surgimiento del fascismo en Alemania no era el apoyo de masas, sino la aceptación de la ideología fascista en la sociedad dominante. Los partidarios de hoy de las mismas ideologías homicidas y genocidas que enviaron al mundo a la guerra intentan introducirse en nuestros medios de comunicación e instituciones educativas, y ampliar la “ventana de Overton” del discurso político aceptable para incluir el racismo violento y la limpieza étnica –y sin embargo, parecer al mismo tiempo los herederos legítimos de una sociedad democrática–. Sòlo los mejores estudiantes de Joseph Goebbels estarían tratando de convencer a la sociedad de que son más aceptables que sus víctimas. Es nuestra intención no permitirles tener éxito.

Alentamos a los estudiantes y profesores de todo el mundo a unirse a nosotros en nuestra lucha. Contáctenos en cannetwork.fighttheh8@gmail.com. También revisen los recursos de CAN en nuestro sitio web http://campusantifascistnetwork.com