Declaración de preso político anarquista Marius Mason para el 11 de junio (EUA)

Marius Mason es un preso anarquista transgénero, luchador por la ecología y los derechos de los animales. Enfrenta una condena de 23 años por catorce cargos de destrucción a propiedad privada, el más importante fue por la destrucción de un laboratorio en la Universidad Estatal de Michigan donde la compañía GMO llevaba a cabo una investigación para Monsanto. Original: https://supportmariusmason.org/june-11th-statement/. Traducido por Hexentanzplatz.

Difícilmente puedo creer que ha pasado otro año y de nuevo es 11J. Estoy muy agradecido por este punto de encuentro anual que es una oportunidad para contactar a mi comunidad en el exterior y ponerme al tanto del balance del año. Es duro de asimilar que he estado encerrado por más de una década, e incluso más difícil es darme cuenta cuántos camaradas han sido encarcelados durante MÚLTIPLES décadas. Ellos tienen mi infinita admiración por conservar su integridad y por mantener su visión viva durante tantos años.

Siempre agradezco a toda la gente buena que hace eventos de solidaridad en este día. Estoy seguro de que como yo, todos los prisioneros anarquistas toman mucha fuerza y coraje de saber que todos ustedes nos respaldan y que han trabajado tan duro para enviarnos un amor inmerso más allá de las fronteras y a través de los barrotes. Ha habido demasiado odio y “otredad” en las fronteras últimamente. Enviar amor es un mensaje mucho más poderoso, así como lo es cuestionar la legitimidad de cualquier frontera que nos separe o devalúe como seres vivos, ya que todos compartimos igualmente este planeta.

Las cosas van bien conmigo. Continúo abogando por mi transición médica y trabajando para nuestro comité de diversidad aquí, dedicado a educar sobre temas trans. Mi traslado a una instalación de baja seguridad en la Institución Correccional Federal de Danbury, ha revelado otro tipo de espacio creado para el encarcelamiento. Tiene una escala de población más pequeña (alrededor de 150 prisioneros) y es más o menos restrictiva. Estoy aprendiendo cuáles son las reglas básicas, y estoy conociendo a mis compañeros presos aquí. No he estado en muchos lugares en el mundo libre, pero siento que ahora he visto varios lados de la Oficina Federal de Prisiones. Planeo escribir más sobre este lugar pronto.

Obtengo mucha de mi información sobre el mundo libre de los libros, y me gustaría compartir un poco sobre dos en particular. “Tomando el rap: Las mujeres cumpliendo tiempo en nombre de los crímenes de la sociedad” de Ann Hansen realmente me resonó al describir los efectos de los diferentes niveles de autonomía personal en los distintos tipos de prisiones en las que vivía (desde la máxima seguridad hasta un hogar-condominio sin vallas), pero también me llegó su reflexión sobre lo retador que puede ser,  como preso político,  apoyar respetuosamente a los otros compañeros de prisión. El concepto de acompañamiento, del cual escuché por primera vez de Alice y Staughton Lynd haciendo organización sindical en comunidades pobres, parece realmente aplicable a muchas de las observaciones de Hansen. Durante este año, a menudo he sentido que la mejor ayuda que podía ofrecer a otros prisioneros era caminar con ellos, consolarlos y escucharlos, ser un mentor en el programa RDAP (rehabilitación de drogas) en Carswell y participar en el Programa FIT aquí en Danbury: cantar con ellos, participar en discusiones dinámicas sobre valores e historia, y alentar la ayuda mutua y el respeto. Se siente importante dar sostén a los que están enfermos o dañados, especialmente porque eso nos fortalece a todos.

Esto significa un cambio significativo en mi perspectiva de lo que es el cambio social. Gran parte de mi trabajo político ha sido reactivo, concreto y de confrontación. Siempre creí firmemente en la interseccionalidad, moviéndome entre temas, movimientos e identidades, pero no fui muy eficaz en la construcción o incluso en la articulación de una visión clara del mundo que esperaba ayudar a crear. Esto me lleva al segundo libro que encontré sumamente inspirador, “Estrategias emergentes: modelando el cambio, cambiando los mundos” de Adrienne Marie, Brown. El libro teje muchas voces que buscan y desarrollan colaboraciones para crear soluciones viables a los problemas compartidos de una manera que encarna la sociedad igualitaria que deseamos. Lo que más me gustó del libro fue su valoración del proceso en lugar de centrarse en el resultado final… y en ver ese proceso de cambio como una victoria en sí misma.

Lo que sí es cierto es que he cambiado mi libertad y todo lo que aprecio en el mundo libre por una oportunidad de construir un mundo nuevo resistiendo al viejo. Cometí muchos, muchos errores y algunas decisiones terribles en esa búsqueda apasionada. Me siento humilde por esto, pero no amargado. Porque, si hay diálogo, reflexión y análisis, entonces quizás se pueda encontrar alguna lección valiosa en mi experiencia que podría beneficiar a cualquier movimiento de resistencia en su crecimiento. Y son ese estudio de nuestra historia colectiva y nuestro legado de lucha lo que me ayuda a ver mis esfuerzos como una pequeña corriente que se une al gran río del cambio. Brown habla de esto en su libro; que podamos aprender a ser como el agua, adaptarnos siempre a las condiciones y convertirnos en lo que debemos ser para empujarnos hacia la libertad.

Con amor y solidaridad, Marius Mason