Preso anarquista Jeremy Hammond ha sido trasladado (EUA)

Tras semanas de ansiosa espera y preocupación, sabemos por fin cuál es el destino final de Jeremy: FCI Memphis, una prisión de seguridad media, en Tennessee. Esta mañana recibí un correo electrónico de Jeremy y él se encuentra más o menos satisfecho con la colocación. Reporta que ya está haciendo amigos y que sus privilegios de comisario han sido restaurados. Su dirección es la siguiente:

Jeremy Hammond, #18729-424
FCI Memphis
P.O. Box 34550
Memphis, TN 38184

Por favor recuerden que su cumpleaños es el próximo 8 de enero. ¡Envíen una postal o una carta para dejarle saber que no ha sido olvidado! También hagan el favor de observar que con sus traslado viene un cambio importante en las reglas sobre los libros. Mientras que en FCI Milán, a Jeremy se le permitía recibir libros enviados por individuos privados, ese ya no será más el caso. Todos los libros enviados a Jeremy deberán en adelante ser enviados por un editor o un distribuidor (tales como Amazon, AK Press, PM Press, etcétera). Libros usados de Amazon está bien. 

Si bien, estamos aliviados de que llegara a su destino final y de un modo rápido y seguro, este no es el resultado que ni Jeremy ni nosotros queríamos. Esperábamos que FCI Milán le hubiera permitido permanecer de modo que completara su educación, pues estaba tan solo a un semestre de graduarse y disfrutaba mucho sus estudios. Es completamente ridículo que se le obligara a sufrir más de un mes en SHU (Security Housing Unit/ Unidad de Vivienda de Seguridad, un espacio de confinamiento en solitario), con la pérdida de privilegios y la remoción de un entorno donde no sólo estaba aprendiendo y activamente intentando mejorarse a sí mismo, sino donde no estaba bajo mayores infracciones disciplinarias, y todo bajo el absurdo cargo de golpear accidentalmente con la puerta a un guardia a quien él no podía ver ya que estaba saliendo de su unidad. 

Las prisiones pueden, en el mejor de los casos, parecer kafkianas, pero esta situación fue por encima y más allá de los niveles normales del absurdo y la crueldad. Conforme al reporte del oficial de la audiencia disciplinaria, fue el guardia quien hizo de esta situación algo que no necesitaba ser. Cuando el guardia fue golpeado accidentalmente con la puerta fue él mismo quien exageró la situación confrontando a Jeremy y preguntándole “¿Realmente quieres empujarme de esa manera?” en lugar de simplemente aceptar que quizás había sido un accidente derivado del hecho de que una puerta sin ventana fue abierta y que él estaba parado demasiado cerca. No hubo heridas, ningún daño fue causado, pero ya que hubo un “toque indeseado”, Jeremy enfrentó cargos de asalto. Todo por una puerta. 

 Esta situación es un ejemplo de algo que ningún proyecto de ley, que ninguna ley puede reformar jamás. Del incidente mismo a sus consecuencias, negando cualquier oportunidad de ver el video que podría haber limpiado su nombre, a su locación en SHU donde su correo fue retrasado y los libros le fueron negados, bajo el capricho de un hombre, el sistema trabajó como siempre lo hace, como está diseñado para trabajar. A los prisioneros no se les proporcionan derechos. En el reporte del oficial de la audiencia disciplinario, el razonamiento que la prisión dio para defender legalmente el alegato de asalto fue “No hay razón para pensar que el oficial que reporta es deshonesto en su reporte escrito, pues como miembro del staff estaba meramente actuando rutinariamente en la realización de sus deberes y no tiene nada que ganar con la fabricación del cargo. El interno Hammond, por otro lado, tiene motivos para ser deshonesto con tal de evitar las consecuencias de sus actos”. En otras palabras, las cárceles y sus representantes nunca mienten, pero los prisioneros sí. Los guardias de la prisión reciben la presunción de inocencia, mientras que lo prisioneros reciben la presunción de culpabilidad. Observamos esto una y otra vez no sólo dentro del sistema carcelario, pero en el amplio sistema de policía y de cumplimiento de la ley: la presunción de inocencia es dada a aquellos en el poder. ¿Cuántas veces hemos escuchado que los policías “temían por sus vidas”? Y una y otra vez esta presunción resulta en gente sufriendo y muriendo sin que nadie se responsabilice por ello. 

Hace varios años, mientras Jeremy todavía estaba en FCI Manchester, hubo otro incidente en el que fue colocado en SHU. Hubo otra amenaza de traslado. Mientras estaba en espera para conocer su destino, el guardia lo visitó y habló con él. El guardia le dijo “ya no eres nuestro problema”. Aunque la situación no terminó en un traslado, comparto la historia porque es un ejemplo perfecto no sólo de cómo Jeremy sino todos los prisioneros son vistos por la Oficina Federal de Prisiones de los Estados Unidos. No se les ve como seres humanos, merecedores de dignidad, respeto y derechos humanos básicos. Los prisioneros son “problemas”. Son sub humanos. Son objetos a los que se deshumaniza, abusa, maltrata y controla. Es por esta razón, y muchas más, que luchamos por reformas sumisas, sino por una completa y total abolición de las prisiones. Nada menos que eso restaurará los derechos y la dignidad de los millones de personas encerradas en las jaulas del sistema carcelario de los Estados Unidos. 

Amor y rabia,

Grace North