Soberanía hawaiana duradera: protección de lo sagrado en Mauna Kea

Introducción por J. Kehaulani Kauanui. Con ensayos de Iokepa Casumbal-Salazar, David Uahikeaikalei‘ohu Maile, Dean Itsuji Saranillio y Noenoe K. Silva

Traducido por Hexentanzplatz

El 13 de julio de 2019, la Real Orden de Kamehameha proclamó un santuario llamado Pu‘uhonua o Pu‘uhuluhulu en la base de Mauna Kea (también conocida como Mauna a Wākea y Maunakea), una montaña sagrada en la isla de Hawai. Esta acción se tomó en colaboración con un grupo activista llamado Huli, y en amplio apoyo de los kiaʻi (protectores) de Mauna Kea. En la tradición hawaiana, en tiempos de conflicto, un puʻuhonua es un lugar designado para proporcionar seguridad y protección. La reciente proclamación de la Real Orden se hizo antes de lo que sería el inicio de la construcción del Telescopio de Treinta Metros (TTM), un proyecto de mil cuatrocientos millones de presupuesto para la construcción de un observatorio de dieciocho pisos en esa montaña que es la más alta del mundo, con 9753 metros desde su fondo marino hasta la cumbre. Ese mismo fin de semana más de tres mil personas se reunieron en el sitio, formando un bloqueo para detener efectivamente el ascenso de los camiones de construcción a la montaña. El 17 de julio el gobernador del estado llamó al bloqueo y a la manifestación una “emergencia estatal”, como una excusa para convocar a la Guardia Nacional, junto con la policía antidisturbios de varias otras islas Pero los kia‘i todavía están allí, manteniéndose firmes para proteger el sitio.

Hay una batalla legal prolongada por más de una década, ante la cual se mantiene de pie este notable frente de resistencia que ha unificado un espectro diverso de la comunidad Kanaka Maoli (nativa hawaiana). El 30 de octubre de 2018, la Corte Suprema de Hawai emitió su fallo a favor del TTM y aprobó la decisión de la Junta de Tierras y Recursos Naturales de emitir un permiso para su construcción. Para junio de 2019, el gobernador emitió un aviso para que se avanzara en el desarrollo y anunció que la construcción comenzaría el 15 de julio de 2019. Además de profanar el sitio sagrado, lo que también causaría un daño ecológico grave, particularmente al acuífero de Mauna Kea, el TTM es una violación a las responsabilidades del estado de Hawai de administrar las “tierras públicas” constituidas en parte por Mauna Kea, y de cumplir con las obligaciones constitucionales y estatutarias de Kanaka Maoli.

Pero mirando más profundamente la política de tierras en las islas, uno encuentra que las “tierras públicas” son tierras expropiadas ilegalmente; son las tierras de la corona del reino. El propio gobierno de los Estados Unidos admitió que estas son tierras robadas. Cuando el Congreso de los Estados Unidos emitió la Disculpa estadounidense de 1993 reconociendo la ilegalidad del derrocamiento del Reino respaldado por los Estados Unidos en 1893, admitieron: “el pueblo hawaiano indígena nunca renunció directamente a sus reclamos de su soberanía inherente como pueblo o sobre sus tierras nacionales para Estados Unidos, ya sea a través de su monarquía o mediante un plebiscito o referéndum” (Ley Pública de los Estados Unidos 103-150, Resolución Conjunta 19 del Congreso 103, 23 de noviembre de 1993). Ese lenguaje hace referencia implícita al derrocamiento y la anexión, así como al voto de estado fraudulento de 1959. Por lo tanto, el caso de TTM debe entenderse en el contexto legal de una ocupación ilegal con una superposición colonial de colonos.

El colonialismo de los colonos estadounidenses en Hawai ha significado la pérdida histórica del lenguaje y la práctica cultural cotidiana, a medida que la cultura blanca estadounidense se volvió hegemónica, separándonos del conocimiento de nuestra propia historia y ancestros, junto con las prácticas espirituales nativas. Y, sin embargo, vemos a través del resurgimiento indígena en Mauna Kea una reafirmación del conocimiento y las formas de ser hawaianos por parte de los protectores que participan en protocolos, ceremonias, cantos, hula y canciones tradicionales, todo guiado por el principio de aloha ‘ āina (amor y administración de la tierra).

Este conjunto de ensayos cortos sobre los eventos que se desarrollan en Mauna Kea proviene de activistas académicos que han sido parte del bloqueo en el camino: David Uahikeaikalei‘ohu Maile, “For Mauna Kea to Live, TMT Must Leave”; Iokepa Casumbal-Salazar, “Ceremonia y lucha: El Lāhui en Puʻuhonua o Puʻuhuluhulu”; Dean Itsuji Saranillio, “Stop TMT: Testimonio del cambio descolonial que el mundo necesita”; y Noenoe K. Silva, “Ke Mau Nei Nō Ke Ea O Ka ʻĀina I Ka Pono”.

Cada pieza centra las epistemologías y ontologías hawaianas para fundamentar una discusión sobre los esfuerzos de resistencia de los protectores y para ayudar a los lectores a comprender lo que está en juego en este enfrentamiento. La función de la profecía y la ceremonia es convocar a deidades y espíritus ancestrales mientras a través de formas renovadas para la organización social se demuestra cómo “otro mundo es posible”. El bloqueo establecido para detener el TTM es un rechazo, pero también una afirmación colectiva, en cumplimiento de kuleana (responsabilidad), para proteger a Mauna Kea como un sitio sagrado. La retórica y los fundamentos de la TTM se asemejan a los desplegados hace más de un siglo para tratar de justificar la ocupación de EUA y su intrusión colonial, a tal grado que hacen postulados binarios falsos como “conocimiento hawaiano vs ciencia occidental”, posicionando a los protectores de Mauna Kea como de pie en el camino del “progreso” para una humanidad universal ficticia. Dadas las formas económicas priorizadas por el estado (turismo, militarismo y construcción), vemos el TTM en un contexto más amplio de “desarrollo” que en última instancia es destructivo e insostenible.

Este levantamiento es parte del resurgimiento indígena, mostrando cuán transformadoras son las acciones colectivas y cómo tienen el poder de huli, anular el orden existente, creando alternativas significativas basadas en la ética de cuidado y respeto indígena hawaiano, incluido el frente de descolonización de género. Este es un movimiento respaldado por nuestros mayores y con la juventud guiando el camino.

Onipa‘a! Kūʻē!

Original en https://www.radicalhistoryreview.org/abusablepast/?p=3250